
Recuerdo, hace muchos años, una tarde de sábado de esas en que lo mejor que puedes hacer es ver alguna película que pongan por la tele, mientras vegetas dormitando sobre el sofá. En esa ocasión dieron una película de la que no recuerdo el nombre, ni quién actuaba, ni casi ningún dato. Era una comedia, una mala comedia. Sólo recuerdo una escena que me hizo cierta gracia. El protagonista, un tipo poco inteligente, cree haber cometido un asesinato. Incapaz de justificar lo sucedido, decide convertirse en un prófugo de la justicia. Una justicia que ni siquiera esta preocupada de perseguirlo, el supuesto muerto sólo se había desmayado y ni siquiera por culpa de él. En su absurda carrera el protagonista llega a un terminal de autobuses, dispuesto a escapar lo más rápidamente posible. Va a comprar un pasaje, llega a la ventanilla y vacía sus bolsillos en el mesón. Acto seguido le pregunta al vendedor: -¿Hasta dónde puedo ir con esto? El tipo de la ventanilla mira las monedas que tiene enfrente y suelta un despectivo: -Usted ya está ahí.
Otro pasatiempo de esos sábados por la tarde, es jugar con los buscadores de las líneas aéreas. Siempre tengo la esperanza de encontrar alguna súper oferta o, sencillamente, me gusta ver hasta donde podría llegar con mi dinero. Pero, generalmente, termino perdido en listados interminables de precios, itinerarios y códigos misteriosos o despistado por tanto banner intermitente.
Air New Zealand ofrece una alternativa distinta al tipo de la ventanilla y a mirar las listas interminables. En su sitio web hay disponible un sistema de visualización que te permite ver, sobre un mapa interactivo, cuán lejos puedes llegar dependiendo de tu presupuesto. Para saberlo tienes que seleccionar un aeropuerto de embarque (todos en Nueva Zelanda eso si), luego deslizar un selector que va aumentando gradualmente el precio y, a partir de esos datos, irán apareciendo en el mapa líneas y destinos. El sistema se llama How far can I go? y por "poco" más de 3000 dólares te lleva a donde quieras. Barato no es, pero bueno, es mucho más entretenido que mirar un frío e incomprensible listado.
Bueno, a todo esto, el protagonista de la película seguiría sin moverse de donde está. Más le hubiera valido cambiar todo por caramelos.
Visto gracias a information aesthetics.




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